Tiempo: 15 min
Dificultad: Fácil
Raciones: 2 personas
Si alguna vez has hecho pechugas de pollo y te han quedado secas como una suela, no estás sola 😅
A mí me pasó mil veces, hasta que di con un par de detalles muy sencillos que marcan la diferencia.
Con esta forma de hacerlas quedan jugosas, tiernas y con buen sabor, incluso siendo a la plancha.
Ingredientes
- 2 pechugas de pollo
- 1 cucharada de aceite de oliva
- Sal
- Pimienta negra
- Ajo en polvo (opcional)
- Un chorrito de limón (opcional, pero queda genial)
Preparación
- Saca las pechugas de la nevera unos 10 minutos antes. Parece una tontería, pero ayuda mucho.
- Sécalas bien con papel de cocina.
- Salpimienta por ambos lados y añade un poco de ajo en polvo si te gusta.
- Calienta una sartén a fuego medio-alto con el aceite.
- Cuando la sartén esté bien caliente, pon las pechugas y no las muevas durante unos 3–4 minutos.
- Dales la vuelta y cocina otros 3–4 minutos.
- Apaga el fuego, añade un chorrito de limón y deja reposar un par de minutos antes de servir.

Consejos y variaciones
El error más común es pincharlas o darles mil vueltas.
Si las dejas quietas y las dejas reposar un poco al
final, el pollo se queda mucho más tierno y sabroso.
Estas pechugas van bien con casi todo:
- Una ensalada sencilla
- Arroz blanco
- Verduras salteadas
- Patatas al horno o a la plancha
Para cuando las hago?
Es la típica receta que viene genial para:
- Una comida rápida entre semana
- Una cena ligera
- Cuando no sabes qué hacer y tienes pollo en la nevera

