Las patatas bravas son un clásico que nunca falla, pero esta versión al horno es mucho más ligera y queda igual de rica. Crujientes por fuera, tiernas por dentro y con una salsa sencilla que puedes adaptar a tu gusto.
Perfectas para picar, para compartir o como acompañamiento. Y lo mejor: sin freír y sin complicaciones 😌
Ingredientes
Para las patatas
- 4 patatas medianas
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal
- Pimienta
- Pimentón dulce o picante (al gusto)
Para la salsa
- 200 ml de tomate frito
- 1 cucharadita de pimentón picante (ajusta a tu gusto)
- 1 cucharadita de vinagre
- 1 diente de ajo (opcional)
- Un chorrito de aceite de oliva
Preparación paso a paso
- Precalienta el horno a 200 °C.
- Lava bien las patatas y córtalas en dados medianos (puedes pelarlas o no).
- Colócalas en una bandeja con papel de horno, añade sal, pimienta, pimentón y un buen chorro de aceite.
- Mezcla bien con las manos para que se impregnen.
- Hornea durante 35–40 minutos, removiendo a mitad de cocción, hasta que estén doradas y crujientes.
- Mientras tanto, prepara la salsa: calienta el tomate frito, añade el pimentón, el vinagre y el ajo rallado si lo usas.
- Cocina la salsa 5 minutos a fuego suave y reserva.
- Sirve las patatas calientes con la salsa por encima o aparte.
Consejos y variaciones
- Si quieres que queden aún más crujientes, deja espacio entre las patatas en la bandeja (no las amontones).
- Para una versión más suave, usa solo pimentón dulce.
- A mí me gusta añadir un chorrito de alioli por encima cuando hay invitados… éxito asegurado 😉
- Si sobran (cosa rara), al día siguiente se pueden recalentar en la sartén.
- Si quieres que la salsa quede de colar mas rosadita y cremosa se le puede aladir mayonesa, sobre unas 3 cucharadas y te quedará como la de la foto 😉


